¡Un bello horizonte!
Un saludo para todos quiero hacerles partícipes, una vez más de los últimos acontecimientos que
Dios por su gracia me permite vivir.
Damos gracias al Señor por los viajes que hemos podido
realizar en este mes, primero a la comunidad de Puerto Llano y luego a Tapurucuara otra comunidad.
Nos invitaron a la conferencia que se realizó en la comunidad de Puerto Llano, a dos días viajando
por río, muchos más arriba de donde vivimos.
Fuimos acompañadas por el capitán de Santa Marta junto con su esposa, sus padres y ocho
personas más de la comunidad de Puerto López.
La trayectoria por
el río Cuduyari fue un deleite, por la
extensa selva del Vaupés. Un día antes de llegar pasamos la noche en Puerto Barranco, una comunidad
muy pequeña pero su hospitalidad los
hace gigantes.
Al día siguiente
paramos en Puerto Casanare, la mitad de la tripulación nos bajamos para
continuar por tierra hasta la comunidad de Pato donde nos estaban esperando los
de Pituna, Tapurucuara y Golondrina para llegar juntos a Puerto llano. Al llegar entonamos
una canción llamada: “solo el poder de Dios puede cambiar tu ser” ¡wau! todas esas
voces parecían celestiales, bueno se oía muy bien.
Retomando la canción que entonamos al llegar “Sólo el poder de Dios puede cambiar tu ser” Sólo el poder de Dios puede cambiar el hombre y su cosmovisión distorsionada.Solo el poder de Dios nos tiene en medio de esta gente, tratando de vivir con ellos y más que entenderles, amarles.
Me caí más de 7 veces¡¡¡¡¡NO¡¡¡¡
Para el viaje a
Tapurucuara los indígenas tenían muchas expectativas por lo complicado del
camino, comentaban entre ellos “ellas no
van a ser capaces de llegar” en un
momento del camino pensé de esa manera, más cuando escuché un ruido extraño. Olinda
caminaba a la par conmigo e íbamos más adelante que los demás y me dijo que era
un tigre lo que se oyó, no sé, si lo dijo por broma o para que yo volara, por
que dio resultado tanto que la dejé y me detuve a esperarla porque no sabía la
ruta. Así que cambie mi pensamiento “tengo que llegar, tengo que llegar”. Recuerdo
más las veces enterrada en el barro, y caída que de pie, al llegar al puerto
del barador del río Querarí esto fue muy
alentador, allí nos estaban esperando y nos fuimos en una canoa que le entraba más agua que a mis
botas, gracias a Dios llegamos.
Fue muy bueno
animarles, hacer barra y acompañarlos en la derrota. Era chistoso ver jugar
algunos, yo creo que la idea era socializar y divertirse. En fin oportunidades vienen y van pero los
propósitos del Señor permanecen para siempre y esto es lo mejor.
Con aprecio Yokima
Bendiciones.





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