Jesús dijo que los creyentes somos la sal de la
tierra, aquellos que preservan el bien,
la rectitud y la justicia. Aunque no
estamos excentos de los efectos de la maldad, tampoco aportamos a ella, si no
que en todos los rincones y a donde nos lleve la gracia del Señor estamos llamados a dar sabor de Cristo en una sociedad invadida por el mal (Mt. 5:13).
Amados hermanos doy gracias a Dios por que se encuentren plenos en Cristo Jesús.
Es agradable, grato y maravilloso estar en casa,
de nuevo en la comunidad, no sé cómo encajar las palabras para expresarles lo feliz que me siento
al estar de nuevo con los Cubeos después
de ocho meses. Fue un poco
extenuante, sin embargo estoy agradecida con el Señor por las oraciones de todos ustedes,
Dios fue
propicio para todas mis necesidades físicas y espirituales al estar en Bogotá.
Realmente
estábamos teniendo dificultades como equipo y fue necesario hacer una pausa para asistirnos; las cosas
están mucho mejor que antes y nuevamente confiando en el Señor; hermanos “la fe
nunca sabe a dónde la llevan, pero
conoce y ama a quien la conduce.” (Oswald Chambers) Seguimos en la tarea
y con esperanzas de honrar siempre al
Señor. La
asistencia que nos dieron como equipo fue especial y oportuna, en todo este
tiempo tuve la oportunidad de compartir con otras iglesias la cual me trataron muy bien y agradezco a los pastores del Pacto en Bogotá
por su acogida y respaldo. Por el acompañamiento de mi pastor Jorge Gonzalez y
a la junta de Nuevos Horizontes, amigos y hermanos que nos respaldaron en
oración y estuvieron pendientes.
Además pude
compartir y hacer nuevos amigos, y tener
la oportunidad hacer y afirmar buenas
relaciones con algunos compañeros del campo que se encontraban
en ese momento; pude estudiar administración de medicamentos. En fin, fue un
buen tiempo.
El 17 de
Julio llegamos a Mitú, hoy me encuentro en la comunidad de los Cubeos con el
afecto abrazador de los niños y de toda su gente, que no alcanzan a comprender
cuán valiosa es su influencia en mi vida,
ellos me animan y me alientan para continuar la tarea.
Estamos bien
tratando de ajustarnos nuevamente, los niños por estos días no dejan nuestra
casa, eso es por causa de los dulces y
los juguetes que algunos hermanos
ofrendaron.
Hermanos es
todo por ahora, ruego que aún nos recuerden en sus oraciones.
Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para
que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo. (Ro.15:13)
Con aprecio Yokima


Orando por ti, gracias por tu trabajo.
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